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El futuro laboral tras la pandemia. Teletrabajo desigual, reciclaje profesional y automatización

La pandemia acelerará la transición de las ocupaciones en todo el mundo: en España, un 7% más de lo previsto, con aumento de sanitarios, creativos y profesiones científicas. Los trabajadores más vulnerables serán los más afectados por estas transformaciones que examinarán a las principales economías.

25/02/2021 · 12:29

La pandemia ha sido disruptiva en todos los sentidos, frenando en seco la actividad de muchos sectores económicos, pero a su vez acelerando cambios previstos con cocción a fuego lento que han acabado por desbordarse.

Una de las realidades en las que mejor se percibe la revolución que se asentará tras la pandemia es el trabajo. Según el informe de McKinsey Global Institute (MGI) titulado “The future of work after Covid-19”, en los próximos años se acelerará la transición hacia ocupaciones más cualificadas mientras que aquellas peor remuneradas menguarán en un contexto en el que se mantendrá el teletrabajo, aunque de modo desigual, se asentará el comercio electrónico y crecerá la automatización.

Los más afectados por esta transformación laboral serán los grupos más vulnerables, que deberán afrontar un reciclaje profesional más severo para mantenerse en un mercado laboral que examinará a las principales economías. Entre ellas la de España, una de las 8 analizadas en este informe junto a las de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, China, Francia, Japón e India.

 

La desigual adopción del teletrabajo por sectores y países

El teletrabajo irrumpió de modo forzoso en nuestras rutinas con el confinamiento y se ha mantenido como una alternativa, aunque no en todos los sectores. En cualquier caso, el trabajo a distancia ha alcanzado cuotas nunca vistas ni imaginadas en un país como España, acostumbrado a la presencialidad y al contacto humano en todas sus formas. Sin embargo, la propia composición nuestra economía hará que los cambios en este apartado sean menos acusados que en otros países.

España es uno de los países con menor potencial de teletrabajadores

Según McKinsey, en las “economías avanzadas”, entre el 20 y el 25% de la masa laboral podría teletrabajar entre 3 y 5 días a la semana sin que ello suponga una pérdida de la productividad. ¿A qué llama “economías avanzadas” el instituto? A aquellas con “un alto porcentaje de trabajos basados en oficina, que tienen un gran potencial de trabajo remoto”. España no se encuentra en el bando de los países más avanzados hasta el punto de que solo China e India tienen un potencial de teletrabajo menor.

Solo el 18% de los trabajadores españoles podrían desempeñar su trabajo desde casa la mayor parte del tiempo y un 63% de las plantillas podrían teletrabajar menos de un día a la semana sin perder eficacia. El país mejor posicionado en esta materia es Reino Unido, donde hasta el 26% de los trabajadores podrían desempeñar su labor desde casa entre 3 y 5 días. Mientras que en el lado contrario se encuentran economías más manuales como China e India, donde el trabajo remoto para la mayoría de los días de la semana se queda en el 11 y el 6%. Aunque las dinámicas semipresenciales seguirán siendo minoritarias en las empresas, su incidencia prácticamente se ha quintuplicado en las economías analizadas con respecto a los escenarios previos a la pandemia.

 

La evolución será desigual en los diferentes Estados como también lo será entre las diferentes áreas de trabajo. En todos los casos se habla de prestar servicio sin perder productividad, un condicionamiento que cobra sentido, por ejemplo, con la enseñanza. Durante la pandemia se han impartido clases a distancia, los gobiernos y otras instituciones educativas han invertido en programas de formación a distancia, pero, según McKinsey, “este método es menos efectivo para niños más pequeños”. Sin embargo, la institución sí aprecia una cierta consolidación de la telemedicina en el futuro como una solución a problemas puntuales o incluso como un sistema que agiliza el contacto entre los pacientes y los médicos.

Volverán los viajes por ocio, no así tanto los desplazamientos por motivos laborales

La implantación del teletrabajo en los sectores que sí pueden afectará colateralmente a aquellos que no tienen capacidad por la actividad que prestan. Es el caso de los viajes, reducidos a la mínima expresión durante los últimos meses.
Los pocos que se han hecho tenían motivación laboral y serán estos precisamente los que perderán peso en un futuro. Las videoconferencias, las presentaciones digitales, los documentos compartidos en la nube y las mejoras de los gestores de trabajo han aumentado la flexibilidad laboral hasta el punto de que las agendas virtuales ganarán peso frente a los actos o reuniones presenciales.

Este cambio de rutinas también tiene un componente de conciencia ecológica. Menos viajes en avión suponen a su vez reducir la huella ecológica de las compañías. Aunque esta preocupación haya descendido en la lista de prioridades por la pandemia, que ha obligado a la mayoría a fijarse más en los balances, volverá a tener importancia con la recuperación.

Muestra de ello es la firma de varias compañías, entre ellas S4 Capital de Martin Sorell, de “The Climate Pledge”, una iniciativa promovida por Amazon en la que los adheridos se comprometen a alcanzar las cero emisiones en 2040, una década antes que el Acuerdo de París. Según el Informe de McKinsey sí se recuperarán los viajes de placer, puesto que el turismo virtual y los tour digitales nunca serán un sustituto. Pone como ejemplo China, un país que ha retomado la normalidad en la movilidad por fases y donde los viajes de esparcimiento han aumentado por encima de niveles previos a la pandemia.

Cada sector evolucionará en uno u otro sentido, pero la norma general que extrae “The future of work after Covid-19” es que las áreas de trabajo en las que la proximidad física es mayor, como los cuidados, la atención al cliente o los viajes sufrirán una mayor disrupción que aquellas en las que el contacto social es más bajo como en el transporte o la producción y mantenimiento en exteriores.

El teletrabajo afectará también a las propias oficinas de las compañías, que recibirán menos trabajadores presenciales al mismo tiempo. De este modo se aliviará la concentración en las ciudades, acelerada por la crisis de 2008, que contribuyó a la despoblación de urbes más pequeñas. Según McKinsey, algunas compañías están planteándose la posibilidad de abrir sucursales en ciudades de menor población también para atraer talento local.

Este trasvase, lógicamente, ha abaratado los precios de la vivienda en los grandes núcleos frente al encarecimiento de otros secundarios. Para ejemplificarlo, el instituto utiliza a España: “Los alquileres han caído en grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Sevilla pero han crecido en ciudades más pequeñas como Salamanca y Granada”.

El comercio eléctrónico seguirá creciendo tras la pandemia

El comercio electrónico es otro de los sectores que ha experimentado un mayor crecimiento durante la pandemia, hasta entre dos y cinco veces más rápido que antes del Covid-19 en todos los países. Un 75% de la población ha usado estos canales comerciales por primera vez en los últimos meses dice que seguirá empleándolos tras la pandemia. En España el ritmo de crecimiento internanual de las ventas de e-commerce ha sido más alto, al aumentar 4,7 veces. Si bien partía de un nivel más bien bajo, aumentó su cuota de ventas minoristas totales en varios múltiplos.

La penetración del e-commerce seguirá creciendo tras la pandemia pero de modo más global

Si para algunos fue la primera vez en la compra online para muchas compañías, de todos los tamaños, también fue la primera vez en la venta online, o por lo menos con grandes volúmenes. Quién hubiera pensado, por ejemplo, pedir un suministro de cerveza a domicilio. Cambios de hábitos propiciados por los cierres obligados de establecimientos.
La penetración de estas fórmulas de ventas seguirá creciendo tras la pandemia, pero más globalmente y no tan focalizada en sectores como el delivery o la compra online de supermercados, que suavizarán su curva de crecimiento después de la pandemia en la que también se ha consumido más local.

En materia laboral, esta transformación ha llevado a Amazon a contratar a más de 400.000 trabajadores en todo el mundo mientras cerraban muchas tiendas de centros comerciales o grandes áreas situadas a las afueras de las ciudades. El número de autónomos también se ha multiplicado, aunque sin que ello haya supuesto una mejora de sus condiciones laborales, algo de lo que alerta McKinsey en su informe.

La mayoría de los ejecutivos, a favor de la automatización

La automatización es el último vector de cambio y se asentará en los próximos años. En periodos de recesión el porcentaje de trabajos rutinarios cae a medida que las empresas buscan controlar sus márgenes y costes. Y es precisamente en este tipo de tareas donde más terreno gana la automatización.

Aunque durante los últimos meses las compañías han empleado esfuerzos en otros procesos, retomarán la inversión en automatizar procesos, hasta el punto de que 2 de cada 3 ejecutivos esperan incrementar el gasto en este apartado. Esto ha provocado que el valor de las industrias robóticas o dedicadas a la Inteligencia Artificial hayan multiplicado su valor.

Durante la pandemia se han automatizado distintos procesos para responder a picos de demanda

Durante la pandemia ya se han visto movimientos en este sentido. Las empresas de logística, el sector alimentario o las firmadas dedicadas a la fabricación de mascarillas y otros útiles de protección han automatizado procesos para responder a los picos de demanda. De igual modo, la reducción del contacto para evitar contagios ha llevado a robotización de algunos procesos en hospitales o delivery.

El reciclaje laboral que viene: más trabajos cualificados

Teletrabajo, menos contacto, comercio electrónico, automatización… Todos los cambios comentados se traducirán en los próximos años en un mercado laboral diferente, en el que los que desempeñan labores menos cualificadas sufrirán más y donde ganarán valor los conocimientos o habilidades frente a los títulos universitarios. Nacerán nuevas profesiones, otras perderán trabajadores y algunas se extinguirán. Y lo harán de modo mucho más rápido que antes de la pandemia, puesto que un 25% más de trabajadores tendrán que cambiar de trabajo (107 millones en los países analizados).

El sector creativo y de gestión artística será uno de los que crezca tras la pandemia

El país con mayor transformación laboral será Estados Unidos, con un 28% más de empleos afectados que antes de la pandemia, frente al 7% de España, un porcentaje que eleva hasta 5 millones el número de trabajadores afectados. El mercado de nuestro país sufrirá un descenso neto en puestos como atención al cliente y ventas, la hostelería y los servicios de alimentación mientras que se creará empleo en sectores como el sanitario, las profesiones STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y los creativos y profesionales artísticos.

“España tendrá un aumento de 3,3 puntos porcentuales en los trabajos con un percentil alto de ingresos (500.000 empleos) y una disminución de 3,1 puntos porcentuales en los de percentil medio”, según indica Alejandro Beltrán, presidente de McKinsey en España y Portugal. Los empleos STEM crecerán en este contexto impulsados por digitalización y la automatización estimulada por la pandemia. Según el estudio, las profesiones científicas sumarán 17 millones de nuevos puestos en los 8 países analizados.

España tiene un mercado laboral con unas peculiaridades que pasan por el alto porcentaje de trabajadores dedicados a la restauración, comercio minorista, atención al cliente o ventas, dada la importancia del turismo. Según McKinsey, el mix de ocupaciones puede cambiar para 2030, con un aumento previsto de hasta el 29% en ayudantes, técnicos y cuidadores sanitarios que significarían 29.000 puestos de trabajo más en esta categoría. Por el contrario, sufrirá una disminución mayor que el resto de países analizados, de -1,6 puntos, en empleos relacionados con servicios alimenticios (-20% con una pérdida de 159.000 trabajos), así como -1.4 puntos porcentuales en la categoría de apoyo administrativo (-13% con una pérdida adicional de 27.000 trabajos).

 

Por supuesto, estos cambios no afectarán del mismo modo a todos los grupos sociales. Por géneros, las mujeres serán las más afectadas hasta el punto de que en Francia, Alemania y España, el aumento de las transiciones laborales aceleradas por el Covid-19 será 3,9 veces mayor para ellas que para ellos. De media, en estos tres países, el número de trabajadores que necesitará cambiar de ocupación puede aumentar un 15,2%, pero al desglosar el dato, es probable que sean un 26,3% más de mujeres frente a un 6,7% de hombres

Por grupos de edad, los jóvenes de entre 15 y 24 años sufrirán más con estas transiciones laborales pero también los de edad avanzada verán incrementada su transformación en un 27%. Justo los dos estratos que más sufren los vaivenes del mercado laboral, como ocurre con aquellos que tienen una menor formación, que tendrán que asumir más reconversiones en los próximos años: un 20% más que aquellos con estudios superiores.

Por último, la condición de extranjero será un mayor hándicap en cada mercado laboral, ya que entre un 20% y un 50% más de inmigrantes tendrán que cambiar de ocupación. En España, el 54% de los trabajadores de bajos ingresos y el 54% de mujeres en la fuerza laboral serán desplazados.

 

 

La acción política y empresarial para suavizar las transformaciones

Todo esto plantea un escenario complicado para las economías analizadas, que registrarán un aumento de los trabajadores más cualificados a costa de soportar mayores tasas de desempleo si los grupos anteriormente comentados no son capaces de afrontar el reciclaje profesional. Según el MGI, esto hace más urgente que las empresas y los responsables políticos ayuden a estos trabajadores a adquirir las habilidades más necesarias en el futuro.

Antes de la pandemia, algunas compañías habían activado planes de desarrollo internos para mejorar las destrezas de sus trabajadores, dotándolos de herramientas que demandaría futuro mercado laboral y que ahora son más necesarias que nunca. De igual manera, “The future of work after Covid-19” prevé que las contrataciones cambien el foco desde la formación a las habilidades por lo que no serán tan importantes los curriculums como lo que cada trabajador sabe hacer. Así, los contratadores ampliarán la base de candidatos y ayudarán a integrar en sus estructuras a algunos de los grupos más vulnerables.

McKinsey valora la digitalización como herramienta para evitar brechas sociales

Los gobiernos de los diferentes países también deberán dar un paso al frente que palíe el aumento del desempleo y la exclusión social. Para McKinsey será importante expandir la digitalización a todas las áreas geográficas que fomente la igualdad de oportunidades, tanto laborables como educativas.
Y es que según otro estudio de McKinsey, los fallos en la educación impartida durante la pandemia han provocado en los grupos más desfavorecidos la pérdida del equivalente a un año de salario laboral.

Los autores del estudio hacen hincapié en un tipo de trabajador que ha crecido de forma notable durante la pandemia: los autónomos, que ellos nombran como "independent workers", y que se han convertido en una fuerza laboral extra y necesaria. Piden para ellos coberturas especiales y medidas que los respalden al nivel de los trabajadores por cuenta ajena. Un debate planteado en todas las sociedades, incluida la española, con problemáticas como las de los riders y otras profesiones similares.

McKinsey también recoge en su estudio una petición para que se relajen los requisitos a la hora de obtener ciertas licencias y certificados profesionales. “Durante la pandemia, en algunas partes de Estados Unidos se han reducido las restricciones para que enfermeras o doctores en prácticas ayudasen a combatir el Covid-19. Además, algunas enfermeras hicieron labores que antes solo podían hacer los médicos, a la vez que estos profesionales pudieron hacer teleconsultas sin necesidad de una licencia estatal. Hay que flexibilizar estos certificados para que no representen barreras extra en muchos puestos de trabajo”, apunta el estudio en sus conclusiones. 

“The future of work after Covid-19” plantea finalmente una petición para el apoyo financiero a los trabajadores que han perdido o perderán sus trabajos, sobre todo en países como Estados Unidos, con menores coberturas en ese sentido. Con especial atención a aquellos que deberán buscar otro trabajo en la mitad de sus carreras profesionales: “En una época en la que muchos trabajadores necesitarán volver a capacitarse para cambiar de ocupación, en la que la formación continua dejará de ser un simple eslogan, serán más necesarios que nunca los apoyos económicos para facilitar esta transición".

Más info.: McKinsey Global Institute