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Bain Capital compra Virgin Australia

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Bain Capital compra Virgin Australia

  • La firma de capital privado, con sede en Boston, se ha impuesto a su competidor Cyrus Capital Partners
  • El fondo de inversión se ha comprometido a mantener a los trabajadores de la aerolínea

Virgin Australia, ha sido finalmente adquirida por el fondo de inversión estadounidense Bain Capital. Esta compra supone la salvación de la aerolínea del Grupo Virgin, liderada por el magnate Richard Branson, que desde abril de 2020 se había declarado en bancarrota por el duro golpe que ha supuesto la crisis del coronavirus para la industria aérea.

Se estima que las aerolíneas tardarán tres años en recuperar el ritmo previo a la crisis

De esta forma se pone fin a un periplo de más de dos meses en la cuerda floja, donde Branson se ha movido para conseguir los cerca de 900 millones de dólares necesarios para mantener a flote la compañía, ya fuera mediante la venta de su patrimonio o buscando un comprador, tanto en el sector privado como público, que hiciese frente a la inmensa deuda que tenía la empresa.

Después de meses de negociación y valoraciones entre distintas opciones, los administradores de la compañía han anunciado que el seleccionado ha sido el fondo Bain Capital, por delante de Cyrus Capital Partners, una firma de inversión con sede en Nueva York, que también había presentado una oferta vinculante.

El Director General del fondo de inversión, Mike Murphy, ha asegurado que la idea es seguir brindado un servicio competitivo y viable a los australianos y fortalecer los servicios regionales de la compañía. No obstante, la Autoridad de Transporte Aéreo Internacional ha estimado que podría llevar más de tres años recuperar los niveles de tráfico aéreo previos a la crisis.

La decisión se ha tomado en base a un informe elaborado por Deloitte, que ha llevado todo el proceso de acreditación de los candidatos a hacerse con Virgin Australia. Según recoge el medio australiano News.com, Vaughan Strawbridge, responsable de la gestión de la operación desde la consultora, ha valorado la opción de Bain Capital como "una oferta sólida y convincente para el negocio, que asegurará el futuro de la segunda aerolínea de Australia, miles de empleos y que el país continúe disfrutando de los beneficios de un sector de la aviación competitivo".

De momento no se han hecho públicas las cifras ni las condiciones del acuerdo, aunque se espera que se den a conocer en las próximas semanas.

Crónica de una venta anunciada

El camino de Branson para salvar la aerolínea no ha sido fácil. Desde que declaró la insolvencia de la empresa el pasado 21 de abril, el magnate británico intentó conseguir el capital necesario de diversas formas.

En un primer momento, estableció el 12 de junio como fecha límite para conseguir la financiación. Su primera opción fue tratar de lograrlo por sí mismo, poniendo a la venta parte de su patrimonio, como la isla paradisiaca de Neckar o sus participaciones en Virgin Galactic, la rama del grupo centrada en la exploración aeroespacial.

Sin embargo, Branson no consiguió la liquidez necesaria para complementar la deuda de la aerolínea, así que decidió centrar sus esfuerzos en el plano gubernamental. Primero lo intentó con el Gobierno británico, pidiendo un préstamo de 500 millones de libras y ofreciendo su isla en el caribe como aval, pero desde su país natal recibió una negativa acompañada de las críticas de algunos políticos, que le acusaban de llevar años sin pagar impuestos en el Reino Unido.

Branson pidió ayuda a los Gobiernos del Reino Unido y Australia

Paralelamente, el Grupo Virgin se abrió al capital privado de la mano de Deloitte, aunque su primera opción era no tener que vender las acciones, sino conseguir una financiación pública que le permitiese recuperar la empresa en el futuro. Así, a mediados de mayo, la aerolínea contaba con cuatro fondos interesados: el australiano BGH Capital y los estadounidenses Indigo Partners, Bain Capital y Cyprus Capital Partners.

No obstante, Branson y Deloitte trataron de acercarse al Gobierno de Australia argumentando el peso de la empresa en la salud económica y laboral del país. Incluso los propios trabajadores de la aerolínea se manifestaron para pedir una ayuda que rescatase a la compañía.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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A principios de junio, Deloitte envío una carta al Gobierno Federal para reiterar la necesidad de una ayuda estatal. Sin embargo, la petición no llegó a buen puerto porque el estamento público quiso mantenerse al margen para no favorecer a ninguna empresa privada, aunque sí le ayudó a reactivar algunos vuelos locales.

Para entonces, el plazo para conseguir la financiación se había extendido hasta la tercera semana de junio, y las opciones de supervivencia ya solo pasaban por las apuestas de Bain Capital y Cyprus Capital. Aún así, la compañía se daba una semana más para decantarse, finalmente, por la citada oferta de Bain Capital.