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Las cosas nunca volverán a moverse tan despacio como hasta ahora

  • David Rowan y Marc Vidal han analizado las claves de la transformación tecnológica en el MABS 2020
  • “No se nos está acabando el mundo, sino que se está acelerando otro que ya estaba en camino”

Esto no es una crisis, es una oportunidad. Ese es la idea que los más optimistas llevan lanzando desde hace meses respecto a la situación que está dejando el paso del coronavirus por nuestro país. Lo hacen pensando en el abanico de posibilidades de desarrollo tecnológico y transformación digital que se ha desplegado ante las empresas y en lo que se ha venido a calificar como el “empujón definitivo” para evolucionar, de una vez por todas, hacia el siglo XXI.

Ambos expertos han compartido las claves tecnológicas del mundo post-coronavirus

En esa idea han profundizado también el inversor tecnológico y consultor en transformación y estrategia digital, Marc Vidal, y el experto en futurismo y nuevas tecnologías, David Rowan, en el marco del Management & Business Summit MABS 2020. El encuentro, organizado por Atresmedia, se ha llevado a cabo este año de manera presencial con aforo limitado y, siguiendo el signo de los tiempos, también en formato online bajo el lema “Ideas para la recuperación”.

Y es que, según Vidal, el ser humano suele vivir todas sus aceleraciones tecnológicas exponenciales como si fueran una crisis. “No se nos está acabando el mundo. Lo que está terminando es un mundo concreto y se acelera otro que ya estaba en camino. No se trata de un mundo desconocido, sino de uno al que ya nos estábamos dirigiendo”. Para el analista, se estaba denominando siglo XXI a una extensión o prolongación del siglo XX y la pandemia ha servido de trampolín asumir la necesidad de dar el siguiente paso. “El planeta ha informado de mala manera, con un bofetón. Esto ha sido como una erupción volcánica, sabemos que la lava que se está solidificando ahora cambiará totalmente la fisionomía del paisaje, pero no sabemos cómo”.

La incertidumbre como valor añadido

No obstante, tal y como apunta Marc Vidal, no está ocurriendo nada que no estuviera ya previsto, la única diferencia es que está ocurriendo mucho más rápido. La transformación será, por tanto, acelerada y exponencial y toda aquella empresa que no se encuentre dispuesta a cambiar su cultura, sus procesos o sus estrategias y herramientas se verá en una compleja situación de cara a su futura supervivencia.

La incertidumbre, la flexibilidad y la digitalización serán los tres ingredientes esenciales que los negocios deberán incluir en su fórmula para mantener su actividad en la 5 Revolución Industrial a la que nos dirigimos:

  • Incertidumbre: si se analiza detenidamente el momento actual, se pueden descubrir muchas oportunidades para aportar valor a través de transformar los procesos y los modelos. “La incertidumbre no es un elemento negativo, sino un valor añadido. Nos mantiene en beta constante, en aprendizaje, y eso es una ventaja”.
  • Flexibilidad: actualmente existen neveras inteligentes capaces de conectar con la cuenta bancaria, el historial médico y las agendas de sus propietarios para establecer la compra programática de alimentos atendiendo a las distintas necesidades de los usuarios. “Ser flexible era una cualidad esencial en el mañana. A los publicistas les pregunto, ¿cómo pensáis venderle un yogur a una nevera?”.
  • Digitalización: es la herramienta esencial para hacer frente a la incertidumbre y gestionar la flexibilidad. Sin embargo, algunas organizaciones todavía cuentan con la barrera de la falta de capacidad para entender que la innovación es un valor añadido. “Si no se abraza la tecnología se corre un riesgo enorme de no interpretar correctamente el momento que estamos viviendo”.

La revolución ya ha empezado y no se tratará de cuando afectará a las organizaciones, sino de contar con las estrategias, herramientas e inteligencia adecuada para adoptar un enfoque productivo y adelantarse al impacto. Para ello será necesario prestar atención a cuatro áreas fundamentales:

  • Cliente exponencial: situar al consumidor en el centro de la cadena de valor resultará imprescindible para adaptarse a los nuevos hábitos y comportamientos. Esto dependerá de la manera en que se recopilen, analicen y gestionen los datos y se traduzca en información para generar insights y conocimiento de cliente.
  • Procesos exponenciales: los negocios no se pueden dejar llegar por la inercia. Cuando exista la sensación de que los procesos son iguales o que no son eficientes, es necesario romper la cadena de sucesos, analizarlos de forma inteligente para construir nuevas formas de hacer las cosas.
  • Modelos de negocio exponenciales: han sido muchos los ejemplos de negocios que han aplicado la tecnología de forma ágil y rápida para adaptarse al entorno online durante el confinamiento, como única vía de supervivencia. Al hacerlo, ya sea mediante el streaming, el comercio electrónico, el delivery o las redes sociales, muchos han descubierto nuevos públicos, productos y servicios.
  • Humanos exponenciales: el futuro requerirá nuevas habilidades, pero serán precisamente las que no sean automatizadles las que adquirirán mayor valor y relevancia en las compañías. Será necesario destacar el papel del humano frente a la tecnología, es decir, saber hacer las preguntas que puedan dar las mejores soluciones, socializar por encima de conectar, equivocarse para obtener aprendizajes de los errores y buscar la creatividad tecnológica.

A fin de cuentas, la tecnología es el como y el ser humano el porqué. “Los robots no tienen imaginación, ni creatividad, ni intuición. No tienen sensibilidad, ni capacidad de sentir placer, ni pueden soñar. Eso es algo que nunca podrá ser sustituido”. No obstante, su contribución será determinante para el reinicio, que no reconstrucción, tras la pandemia. “Este mundo es mejor que hace un siglo y dentro de un año puede ser mejor que hace si aplicamos bien la tecnología”, ha señalado Marc Vidal.

Hacia la recuperación tecnológica

Un camino de oportunidades

En una línea muy similar, David Rowan, ha centrado su intervención en la recuperación tecnológica, es decir, en cómo se puede generar progreso y prosperidad en el mundo posterior al coronavirus a través de la innovación. Así, el autor del bestseller “Non-Bullshit Innovation: Radical Ideas from the World’s Smartest Minds”, ha desgranado algunas de las tendencias que se han visto aceleradas tras el impacto del COVID-19 en todo el mundo y ha concretado cinco elementos a tener en cuenta en los próximos años.

"Los agentes tradicionales que sujetaban el sistema pierden posición en favor de los individuos"

La verdad da superpoderes

Actualmente cualquier individuo es capaz de lanzar una newsletter o hacer una retransmisión en directo. Al mismo tiempo, las redes sociales se han convertido en instrumento de validación y cada día es más complicado establecer la línea entre la información y la desinformación. “Tenemos un dispositivo en el bolsillo que nos hace parte de la red. Los gobiernos ya no están en control, es la multitud la que está en control. Se están creando cada vez más redes descentralizadas y los agentes que tradicionalmente sujetaban el sistema, como los bancos y entidades financieras, están perdiendo presencia a favor del individuo”.

La transparencia y la verdad son cuestiones cada vez más valoradas por la sociedad en general y por los consumidores en particular. En este sentido, las marcas deben reforzar su inversión para construir un storytelling de verdad y los comercios deberán probar la integridad de su cadena de suministro con reviews y opiniones genuinas.

La inteligencia artificial es la nueva electricidad

La compañía OpenAI publicaba este verano la API de su último modelo de lenguaje autorregresivo, GPT-3. Emplea aprendizaje profundo para producir pestos que simulan la redacción humana y es capaz de traducir texto natural en lenguaje programático y generar el código HTML/CSS correspondiente. Esto es tan solo una muestra de las posibilidades de desarrollo que ofrece la inteligencia artificial, una tecnología que se extenderá a todas las áreas de actividad y se convertirá en una “commodity” en la vida cotidiana de los usuarios, tal y como sucedió con la propia electricidad.

La biología es el nuevo software

Desde hace unos años, la biología se ha convertido en un código de programación. La habilidad para alterar genomas y modificar los componentes orgánicos de los objetos naturales creará una nueva generación de negocios en torno a actividades clave como el medio ambiente o la alimentación, es decir, en todas aquellas áreas en las que lo físico pueda ser transformado. Así está ocurriendo con todas aquellas empresas emergentes cuya línea de productos se basa en la fabricación de productos de base vegetal. “La biología sintética acabará por reemplazar la comida y el ecosistema acelerará su transición hacia un modelo alimenticio lejos de los animales”, ha explicado Rowan.

"La innovación ha de ser constante, pero también genuina"

La innovación ha de ser constante

La innovación ha de ser constante, pero también genuina. Según Rowan, todo aquello que no sea una transformación real de la forma de trabajar de la compañía o la manera en que se crean nuevos productos y servicios no llevará muy lejos. “Solo porque un negocio ofrezca buenos resultados trimestre tras trimestre no significa que esté progresando o adaptándose a los tiempos”.

En este sentido, el experto en nuevas tecnologías invita a apostar por la diversidad, por incluir “trouble makers” en las organizaciones, es decir, personas de distintas disciplinas que miren las cosas desde otra perspectiva y que se atrevan a retar el status quo interno, pero siempre garantizándoles un lugar seguro en el que desarrollar su creatividad y visión.

No es demasiado tarde

Las cosas nunca volverán a moverse tan despacio como hasta ahora. La Ley de Moore encontrará su aplicación en el crecimiento de la transformación digital de las compañías y en el desarrollo tecnológico general de la sociedad. Sin embargo, tal y como explica Rowan, todavía no es demasiado tarde para sumarse a esa curva exponencial de la evolución digital siempre y cuando se esté dispuesto a cambiar y a asumir riesgos.