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Estos son los principales problemas y oportunidades de la implantación de Nutriscore en España

  • La concienciación es un aspecto clave para conseguir que este etiquetado frontal se adapte a la Dieta Mediterránea
  • El etiquetado Nutriscore no mide la frecuencia de consumo ni indica la calidad ni la procedencia de los productos

La educación nutricional y realizar modificaciones para conseguir que el etiquetado frontal se adapte a la Dieta Mediterránea son las dos claves para que el Nutriscore -un sistema de etiquetado usado en Francia y Bélgica que cataloga cada alimento entre cinco colores y letras- pueda funcionar en su implantación en España. O al menos esa es la principal conclusión a la que se ha llegado en un debate online celebrado este lunes y organizado por el Foro de la Alimentación Qcom.es.

Los expertos destacan que es muy importante realizar una campaña de concienciación sobre este nuevo etiquetado

Tras las grandes críticas que se han producido en los últimos días con la baja puntuación del aceite de oliva virgen extra y del jamón de cerdo ibérico en este etiquetado frontal que cataloga los productos a modo de semáforo -y que ha afirmado que una lata de Coca-Cola es más saludable que el aceite de oliva-, varios expertos nutricionales y relacionados con el gran consumo han debatido sobre la posible implantación de este sistema nutricional en España.

En este contexto, David Rodríguez, Profesor y Director del Área de Microbiología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Burgos, ha afirmado que el Nutriscore podría ser una herramienta interesante si se implantase en nuestro país de una manera adecuada y se realizase una gran campaña de concienciación para que los usuarios sepan qué información es interesante.“Es importante que la información nutricional frontal no genere controversias y problemas. Es muy importante tratar de explicar para qué vale este sistema y para qué no lo hace", ha añadido.

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El etiquetado frontal Nutriscore no es definitivo, ni obligatorio

La comparación entre alimentos que realiza el etiquetado Nutriscore ha resultado ser uno de los principales problemas que Mercedes López-Pardo, Vocal del Comité Científico y Coordinadora del proyecto de información a pacientes de ADENYD, ha encontrado en este sistema. Según ha argumentado durante el evento, el hecho de comparar unos alimentos con otros resulta complejo por varios motivos, entre los que destaca que el etiquetado Nutriscore no mide la frecuencia de consumo, no cuenta los minerales y las vitaminas y tampoco indica la calidad ni la procedencia de los productos.

"Debería ser fácilmente comprensible, neutral y adaptado a la Dieta Mediterránea"

Asimismo, López-Pardo también ha criticado que el etiquetado Nutriscore no sea definitivo ni obligatorio, lo que fomenta que los productos puedan estar continuamente variando de categoría (al cambiar un componente) y que de momento parezca que solo se implanta si favorece al producto. “No es obligatorio, pero el que no lo implante no significa que el producto sea ni bueno, ni malo, está en el limbo”, ha argumentado.

En esta línea también se ha posicionado la Presidenta de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) en el quinquenio 2015-2020 y actual Vocal de la JD de FESNAD, Ascensión Marcos, quien se ha mostrado crítica con el sistema, afirmando que para que sea efectivo, "debería ser fácilmente comprensible, neutral y adaptado a los hábitos alimentarios, en este caso a la Dieta Mediterránea".

Además, Marcos ha añadido que es imprescindible realizar un profundo trabajo previo para conseguir un amplio consenso que garantice su éxito, "en el que participen todos los sectores implicados en el consumo de alimentos, tales como profesionales de la salud, productores alimentarios, administración y consumidores”.

Por su parte, el más crítico con este nuevo etiquetado Nutriscore ha sido Ramón Estruch, el Coordinador del mayor ensayo clínico sobre dieta mediterránea, el conocido como PREDIMED, quien ha afirmado que "es triste que haga jugar al aceite de oliva virgen extra en tercera división. Le colocan una C y se quedan tan anchos”.

Además, Estruch, ha añadido que actualmente se necesita un etiquetado frontal basado en evidencias científicas que no separe los nutrientes: "No se puede separar un producto de otros, la clave está en los sinergismos que se producen entre unos con otros“.

Posibles problemas para la distribución

María Martínez, Responsable de medioambiente de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS), ha argumentado que los problemas que puede ocasionar la adopción de Nutriscore a la distribución pueden llegar a ser muy complejos porque si una compañía quiere adoptar este etiquetado en un producto, lo tendría que implantar en toda su producción, lo que afectaría por ejemplo a los supermercados y a las conocidas como marcas blancas.

Si una compañía adopta este etiquetado, lo tiene que implantar en todos los productos

Finalmente, cada vez los consumidores se preocupan más por su salud y por la de sus familiares, según ha mostrado la encuesta realizada por la MPAC sobre Hábitos de Consumo 2020. Basándose en este estudio, Fernando Móner, el Presidente de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), ha recordado durante este evento que la alimentación sigue siendo un factor fundamental para el 70% de los consumidores mientras que el 50% creen que no tienen suficiente información sobre los alimentos.

Por eso, según Móner, el desarrollo de un etiquetado que aporte más información a los consumidores es una buena oportunidad y una “buena noticia para aquellos que están solicitando más información", aunque cree que no es perfecto y "tiene que adaptarse a los criterios científicos que los expertos españoles indiquen, pero es la excusa perfecta para trabajar todos juntos y obtener un sistema de etiquetado frontal sencillo y general que el consumidor sepa y pueda utilizar”.