La IA divide el mercado laboral en dos velocidades y eleva el valor del criterio, la creatividad y el liderazgo

  • Según PwC hay una brecha entre los puestos “profesionalizados” y los “democratizados”
  • Las empresas con mayor exposición a la IA registran más crecimiento de plantilla, salarios y productividad
una mujer y un hombre reunidos en una sala con un robot
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La inteligencia artificial está reorganizando el mercado laboral mundial alrededor de dos trayectorias distintas. Por un lado, impulsa puestos en los que automatiza tareas rutinarias y aumenta el valor del juicio, la creatividad, el liderazgo y la experiencia profesional. Por otro, facilita que determinadas funciones puedan ser realizadas por personas con menor nivel de especialización.

Esta es una de las principales conclusiones del “Global AI Jobs Barometer 2026” de PwC, elaborado a partir del análisis de más de 1.000 millones de ofertas de empleo en seis continentes. El estudio señala que la IA está generando una nueva división entre trabajos “profesionalizados” y “democratizados”, con resultados diferentes en creación de empleo, evolución salarial y exigencia de competencias.

  • Los puestos profesionalizados son aquellos en los que la tecnología absorbe parte del trabajo mecánico y permite que el profesional se concentre en decisiones complejas, experiencia técnica y relación humana. PwC incluye en esta categoría perfiles como radiólogos o responsables de selección.
  • Los empleos democratizados, en cambio, son aquellos en los que la IA simplifica la propia función y permite que personas no expertas puedan desempeñarla con mayor facilidad. Entre los ejemplos citados se encuentran los responsables de servicios tecnológicos y los secretarios médicos.

Según el informe, los puestos profesionalizados están creciendo el doble que los democratizados y registran un crecimiento salarial un 42% superior. El dato sugiere que el mayor valor económico no se concentra necesariamente en las tareas que la IA puede realizar por sí misma, sino en aquellas donde amplifica capacidades humanas difíciles de automatizar.

Las empresas que mejor utilizan la IA aumentan más sus plantillas

El Barómetro cuestiona la idea de que una mayor utilización de la inteligencia artificial conduce necesariamente a una reducción del empleo. Las compañías más expuestas a esta tecnología han registrado un crecimiento de plantilla del 52% respecto a los niveles de 2018, frente al 36% observado en las empresas con menor exposición.
La diferencia también se aprecia en los salarios. Las compañías con mayor capacidad para incorporar IA han experimentado un crecimiento salarial del 24%, mientras que en las menos expuestas ha sido del 17%.

“Las empresas que obtienen mayores retornos de la IA la están utilizando para amplificar la experiencia humana”

PwC interpreta estos resultados como una señal de que las organizaciones que obtienen más valor de la IA no la utilizan únicamente para automatizar procesos o reducir costes. También recurren a ella para ampliar la capacidad de sus profesionales, acelerar la innovación, entrar en nuevos mercados y desarrollar fuentes adicionales de ingresos. “En toda la economía mundial estamos empezando a observar una nueva división entre diferentes modelos de talento y creación de valor”, ha señalado Joe Atkinson, Global Chief AI Officer de PwC. “Las empresas que obtienen mayores retornos de la IA la están utilizando para amplificar la experiencia humana, acelerar la innovación y crear fuentes de valor completamente nuevas. Como resultado, están ampliando su ventaja en productividad y crecimiento frente a aquellas que se concentran principalmente en la automatización”, ha explicado.

La brecha entre empresas también se extiende a la productividad. Las compañías que operan en los sectores más expuestos a la IA registraron en 2025 un crecimiento de productividad del 34% respecto a 2018, frente al 24% de aquellas con menor capacidad para utilizarla. Dentro del grupo más expuesto aparece, además, un efecto especialmente acusado entre las empresas con mejor desempeño. El 20% situado en la parte superior alcanzó un crecimiento medio de productividad laboral del 163% respecto a 2018. Esta cifra es casi cinco veces superior a la registrada por el conjunto de las compañías más expuestas a la inteligencia artificial.

PwC señala que, desde 2022, cuando se aceleró la adopción de la IA, las empresas con mayor exposición han triplicado su ventaja en crecimiento de productividad laboral frente a las menos expuestas. El informe denomina a estas organizaciones “empresas estrella” y destaca que sus resultados no responden únicamente a un mayor grado de automatización. Su ventaja procede de la capacidad para combinar tecnología, experiencia humana, nuevos modelos operativos y desarrollo de negocio.

Los empleos vinculados con la IA crecen casi ocho veces más rápido

Las ofertas que requieren competencias específicas en inteligencia artificial están creciendo a un ritmo muy superior al del mercado general de empleo.
Los puestos que solicitan conocimientos como ingeniería de instrucciones o aprendizaje automático han aumentado un 69%, frente al 9% del conjunto de las ofertas laborales. Esto significa que su crecimiento es casi ocho veces más rápido.

El número de puestos relacionados con la IA es además casi el doble que en 2024, y su ritmo de expansión ha superado al del conjunto del mercado desde 2015. La tecnología, los medios y las telecomunicaciones son los sectores con mayor presencia de este tipo de oportunidades, con un 11%. Les siguen los servicios profesionales, con un 6%. En el extremo contrario se encuentra el sector sanitario, donde los empleos vinculados específicamente con competencias de IA representan menos del 1%.

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El estudio también analiza la velocidad con la que evolucionan las competencias solicitadas. En los puestos más expuestos a la inteligencia artificial, las habilidades requeridas están cambiando más del doble de rápido que en los empleos con menor exposición. La diferencia ha aumentado un 75% respecto al año anterior, lo que indica que la transformación de los perfiles profesionales continúa acelerándose.

Las nuevas tareas incorporadas a los puestos expuestos a la IA tienen 2,5 veces más probabilidades de exigir competencias intensamente humanas, como empatía, juicio, creatividad y liderazgo. PwC señala que estas capacidades ganan valor a medida que la tecnología asume una parte mayor del trabajo rutinario. La ventaja profesional se desplaza así desde la ejecución mecánica hacia la interpretación, la toma de decisiones y la interacción con otras personas.

La escalera profesional se acorta

Uno de los cambios más significativos se encuentra en el acceso al mercado laboral. PwC ha analizado 2,4 millones de ofertas de empleo de nivel inicial en Estados Unidos y ha identificado una creciente “seniorización” de estos puestos.

Los roles junior más expuestos a la inteligencia artificial tienen siete veces más probabilidades de solicitar capacidades tradicionalmente vinculadas con perfiles experimentados, como liderazgo, creatividad, pensamiento estratégico, juicio o interacción presencial. Las oportunidades de entrada que exigen estas competencias han crecido un 35% desde 2019. En el mismo periodo, el resto de los empleos iniciales ha descendido un 10%.

La IA reduce las tareas de aprendizaje inicial y adelanta la asunción de responsabilidades complejas

Esto sugiere que la IA no está eliminando de manera generalizada los primeros puestos de una carrera profesional, pero sí está cambiando lo que las empresas esperan de quienes acceden a ellos. La tecnología está absorbiendo algunas de las tareas rutinarias que históricamente permitían aprender mediante la práctica, lo que obliga a los trabajadores jóvenes a enfrentarse antes a responsabilidades complejas.

“La relación tradicional entre experiencia y conocimiento especializado está cambiando”, ha señalado Pete Brown, Global Workforce Leader de PwC. “La IA está eliminando parte del trabajo rutinario que antes funcionaba como aprendizaje, al mismo tiempo que incrementa la demanda de juicio, liderazgo y adaptabilidad en fases mucho más tempranas de la carrera”, ha explicado. 

La transformación de los puestos de entrada plantea un reto para los modelos tradicionales de desarrollo profesional. Las primeras etapas de una carrera solían apoyarse en tareas de menor complejidad, acompañadas por supervisión y una adquisición gradual de responsabilidades. Cuando esas funciones son automatizadas, la transición hacia actividades de mayor valor puede producirse más rápido. Sin embargo, los trabajadores pueden perder también parte del recorrido práctico que permitía desarrollar experiencia antes de tomar decisiones importantes.

Qué deberían hacer las empresas

PwC recomienda a los líderes empresariales utilizar la inteligencia artificial para perseguir crecimiento y no limitarse a buscar eficiencia. Esto implica aplicarla para desarrollar ingresos, acceder a mercados, crear nuevas propuestas de valor y establecer colaboraciones entre industrias.
Las organizaciones también deben analizar cómo cambia la experiencia humana necesaria en cada puesto para orientar correctamente sus inversiones en talento y formación.

El informe destaca el potencial de la IA agéntica como complemento de las capacidades profesionales. Un trabajador que dirija varios agentes puede ampliar considerablemente el alcance de su experiencia y gestionar tareas a una escala superior.
PwC aconseja asimismo rediseñar los primeros recorridos profesionales. Los programas de incorporación, acompañamiento y aprendizaje deberán preparar antes a los empleados para el liderazgo, la relación con interlocutores y las decisiones estratégicas.

La firma defiende finalmente una inversión simultánea en habilidades tecnológicas y humanas. Saber utilizar la IA será importante, pero también lo serán la empatía, el juicio, la creatividad, la adaptabilidad y la capacidad de liderazgo.
El estudio dibuja así un mercado laboral en el que la tecnología no elimina automáticamente el valor humano. Lo redistribuye. Las funciones que mejor evolucionan son aquellas en las que la IA retira parte del trabajo rutinario y hace más visible la aportación de la experiencia, el criterio y la toma de decisiones.

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