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Patricia Ramírez: “Solo se puede liderar desde el amor y el servicio a los demás”

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Patricia Ramírez: “Solo se puede liderar desde el amor y el servicio a los demás”

  • Psicóloga, escritora y conferenciante, analiza las cualidades que deben definir el liderazgo actual
  • “Tomar decisiones y elegir implica perder. Debemos aceptar que nos podemos equivocar”

Empático. Desinteresado. Resolutivo. Virtuoso. Auténtico. Imparcial. Minucioso.
Son los adjetivos que definen a un buen líder.

Patricia Ramírez, psicóloga de deportistas de alto rendimiento, escritora y conferenciante, ha analizado las cualidades que deben definir el liderazgo actual, especialmente en tiempos de crisis, durante la conferencia “Servant Leadership o cómo estar al servicio de tu equipo”, que ha tenido lugar durante la Thinking Heads Virtual Summit con el media partner de Reason Why.

Y es que el liderazgo es imprescindible en cualquier esfera de la vida de las personas. Ya sea en el trabajo, en la pareja, en la familia o en el grupo de amigos, e independientemente de uno es responsable de un grupo o forma parte de un equipo.

Es necesario dejar de identificar liderazgo con autoridad

El liderazgo es una herramienta para resolver conflictos y relacionarnos socialmente. Sin embargo, generalmente se identifica de manera errónea el liderazgo con autoridad. Es necesario dejar atrás esa asociación porque “solo se puede liderar desde el amor y el servicio a los demás”, explica la psicóloga.

Encontrar el verdadero talento y sacar lo mejor de las personas debe ser, en todo momento, el principal objetivo del liderazgo. Para lograrlo, Patricia ha ofrecido una serie de claves para trabajar las distintas cualidades que debe poseer un servant leader.

  • Desinteresado. Un buen líder ama su proyecto y ama su objetivo, trabaja de manera desinteresada por y con las personas del equipo, sin calcular el retorno. “El servant leader está en hacer, en el servicio a los demás”. ¿Para qué? Esa debe ser la pregunta a formularse en todo momento. “Cuando se define el verdadero objetivo detrás de nuestros actos, es cuando el liderazgo cobra sentido y encontramos la motivación”.
  • Empático. Conectar con las emociones de las personas es fundamental para alcanzar un buen liderazgo. Comprensión, caridad y compasión, así como la escucha activa y atenta son las claves de una actitud empática. Evitar los juicios de valor, interesarnos de verdad por comprender los argumentos del otro, valorar otros puntos de vista y aceptar las diferencias nos llevará a encontrar puntos de acuerdo. “La cohesión y los vínculos se fortalecen con empatía y agradecimiento. Pregunta más y aconseja menos”, señala Patricia.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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  • Resolutivo. El miedo a las consecuencias de las decisiones tomadas nos impide avanzar. Es lo que se denomina parálisis por análisis. Al enfrentarse a la resolución de algún conflicto, es necesario diferenciar entre ser temerario y ser valiente. Conviene sopesar las distintas alternativas, analizar las ventajas y desventajas de cada error y, si fuera necesario, ponderar numéricamente cada opción en función del valor que representa para nosotros. Además, Patricia aconseja poner una fecha límite a nuestras decisiones y apoyarnos en la intuición, pues es una mezcla natural de nuestra inteligencia y experiencia. “Tomar decisiones y elegir implica perder. Debemos aceptar que nos podemos equivocar y que no hay milagros”, afirma la psicóloga.
  • Virtuoso. No todo vale en el liderazgo. “Importa lo que haces, pero más importa cómo lo haces”, explica Patricia. Debemos tener una escala de valores bien definida, como personas, trabajadores y líderes, y respetarla tanto en el ámbito personal como profesional. “¿Te vas a sentir orgulloso en el futuro? ¿Te sentirías orgulloso si se lo contaras a tus hijos?”. Esas deben ser, según Patricia, las preguntas que guíen nuestros procesos de toma de decisiones. Asimismo, nos invita a preguntar a las personas que nos rodean cómo nos definirían y, en caso de que nuestros valores y el feedback recibido no coincidan, nos anima a analizar los aspectos a mejorar.
  • Auténtico. En muchas ocasiones, la deseabilidad social nos lleva a comportarnos conforme a lo que los demás esperan de nosotros o a la visión que tenemos de nosotros mismos, lo que implica riesgos a la hora de equivocarnos en lo que hacemos. Por tanto, un buen líder se comporta tal y como es, pero “si no nos gusta lo que vemos, debemos cambiarlo. Aceptarse no significa dejar de trabajar en áreas de mejora”.
  • Imparcial. El liderazgo debe permanecer siempre abierto y predispuesto a comprender otros puntos de vista. Ha de ser curioso, escuchar con atención, aprender de los demás, ser generoso y ceder, cuidar la comunicación y ser modelo de conducta. “Las personas estamos en constante evolución y los líderes han de rodearse de personas que enriquezcan para crecer”, sostiene la psicóloga. Todo ello implica estar expuesto a la crítica, que debe ser encajada con elegancia, recordando en todo momento que las opiniones y comentarios de otros no son ataques personales ni verdades absolutas, y que tampoco estamos obligados a cambiar a voluntad de los demás.

Ceder no es perder, es dar un paso hacia el entendimiento.- Patricia Ramírez

  • Minucioso. El servant leader debe ir más allá de lo obvio, profundizar, ser inspirador y visionario. Para ello, ha de saber delegar en el equipo para poder dedicar tiempo y energía a la creatividad. No se trata de pasar muchas horas trabajando, sino de ser eficaz.

Los líderes han de conseguir que las personas les sigan y les apoyen porque ejercen su liderazgo desde el respeto, la compasión, la inteligencia, la bondad y la sabiduría. Patricia resume todo esto en unos sencillos mandamientos que buscan dar respuesta a la pregunta que todo líder ha de hacerse: ¿Qué huella quieres dejar en la gente que te rodea?

  • Corregir con respeto, aportando soluciones
  • Centrarnos en lo que el equipo hace bien, en lugar de criticar
  • Estar atentos a los procesos y reforzarlos, aportar reconocimiento
  • Reconocer más los valores que el talento
  • Evitar las etiquetas
  • No caer en actitudes de desprecio o humillación hacia la gente que uno lidera
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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