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La nueva normalidad está en los códigos QR

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La nueva normalidad está en los códigos QR

  • El uso de estos códigos ha experimentado un notable auge como herramienta para evitar el contacto físico directo
  • Sectores como la hostelería, el transporte o el turismo ya los aplican para garantizar la seguridad

Seguro que en más de una ocasión te han ofrecido publicidad por la calle, o has visto una promoción en el escaparate de una tienda, o un cartel en una marquesina con un código QR y lo has escaneado para descubrir a qué rincón de la red te llevaba. Ahora, en la nueva normalidad que estrenamos poco a poco, este gesto formará parte cada vez más de nuestra vida cotidiana.

Y es que aunque esta tecnología ya existía antes de la pandemia, los códigos QR han experimentado un notable auge como herramienta para evitar el contacto físico directo, pues funcionan como una suerte de puente entre el mundo físico y el digital. Son similares a los códigos de barras, se generan mediante una aplicación online y se pueden imprimir en papel o presentar en otros soportes para ser leídos o escaneados por otro dispositivo con descodificador. En definitiva, un código QR es una imagen que contiene una información que es interpretada por una cámara como un hipervínculo.

Hasta ahora, los códigos QR se empleaban de manera residual

Hasta hace relativamente poco estos códigos se empleaban, sobre todo, para verificar los billetes de avión o de tren. “Se usaban de manera residual, colocándolos en un lineal o en un escaparte simplemente para poner un precio. Era todo mucho más simple y básico, pero con esta necesidad, estamos redescubriendo el QR y la posibilidad de tener infinidad de información en el propio móvil”, nos explica Celia Altolaguirre, Coordinadora de Operaciones en Imaginads Advertisement.

Debido al coronavirus y la necesidad de evitar el contacto físico para reducir el riesgo de contagios, los códigos QR se presentan como una sencilla solución y complemento a las medidas de seguridad instauradas en los distintos sectores de la economía. Muchos mercados han seguido el ejemplo de China, cuando en plena propagación del virus encontró en estos códigos la aplicación ideal para, entre otras cosas, rastrear los contagios de la población.

Cuando nosotros estábamos en la peor parte de la crisis, en China ya estaban usando los códigos QR ante la prohibición de los menús físicos en restaurantes. Ahora los hemos importado para adaptarlos al más típico negocio español”, nos comenta Óscar de la Huerga, Fundador de Estudio de la Huerga y Responsable del proyecto Código Carta, un sistema que permite digitalizar las cartas de los restaurantes.  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Los usos de los códigos QR

A partir de ahora será muy habitual encontrar estos códigos en los carteles de las paredes de los bares, en pegatinas de las mesas de los restaurantes o, incluso, proyectados en el suelo, ya que, en sustitución del menú impreso tradicional, nos mostrarán la oferta culinaria de los diversos establecimientos.

Sin embargo, esto ya ocurría antes del coronavirus. Let´s Order, por ejemplo, ya trabajaba en su proyecto el año pasado: un sistema que, además de digitalizar la carta, va un paso más allá y admite el pago a través del móvil, todo ello conectado con los ordenadores, sistemas e impresoras de los propios restaurantes para generar los tickets directamente. “Buscábamos hacer el proceso más ágil y como casi todos los móviles tienen lector de QR integrado, es más sencillo. Teníamos que diseñar la experiencia de usuario, pero al mismo tiempo priorizar la comanda”, nos explica su fundador, Iñaki Román.

Let´s Order

Pero más allá de la hostelería, los códigos QR se están abriendo paso en múltiples sectores:

  • Máquinas de vending: la empresa española PaynoPain, especializada en pagos online, ha creado la aplicación Tap&Drop, con la que se puede realizar el pago a través del móvil en las máquinas de venta automática.

Tap&Drop

  • Ascensores: gracias al sistema desarrollado por Thyssenkrupp a través de la lectura de un código QR, cada persona puede acceder a las botoneras de los ascensores desde su smartphone. Esta herramienta permite tanto llamar al ascensor desde el exterior, como elegir a qué planta dirigirse una vez en el interior.
  • Autobuses: los usuarios de los servicios de la EMT de Madrid podrán validar su billete a través del teléfono móvil en todas las líneas mediante un código QR en tiempo real. Al acceder al autobús se debe utilizar la cámara del dispositivo móvil, en el que se ha de instalar previamente la app de movilidad Imbric, para capturar el código que muestra la validadora.
  • Recogida de pedidos: la compañía de repartos Glovo ha puesto en marcha una nueva funcionalidad que permite a los clientes recoger sus pedidos en los propios establecimientos gracias a un código QR. Los usuarios podrán escanear los códigos expuestos en los locales en una zona visible al público y que enlazarán al menú del restaurante o catálogo de la tienda. Una vez seleccionados los productos deseados, hay que confirmar la compra a través de la opción Pedido en Local.

Pedido en Local de Glovo

  • Información turística: las oficinas de turismo, como la de la localidad de Totana, o los alojamientos de múltiples localidades del territorio español han trasladado la información que ofrecían en folletos sobre rutas, lugares de interés o zonas de visita, al entorno online gracias a este tipo de códigos.

códigos QR en la oficina de turismo de Totana

  • Hoteles: Telefónica e iUrban han desarrollado una solución que permitirá a los hoteles digitalizar todo el papel de sus establecimientos, evitando con ello el contacto entre personas. Al escanear un código QR, se puede elegir el producto que se quiere consumir y luego ver en la aplicación, que no hace falta descargar, el tiempo que falta para que recibirlo. La herramienta, que se adapta al idioma del usuario, filtra los alimentos por categorías y tiene integrada una pasarela de pago, ya ha comenzado a utilizarse en los 25 alojamientos de la cadena Silken.

Una herramienta sencilla y eficaz

Lo cierto es que se trata de una herramienta que está demostrando cada vez más su utilidad y que, además, no necesita una gran infraestructura tecnológica. En la mayoría de los casos, tan solo se necesita un ordenador y conexión a internet para que los responsables de los establecimientos puedan gestionar ellos mismos la actualización de la información en función de sus necesidades. “Se trata de un soporte muy barato que constituye un arma muy poderosa para hacer frente a los retos de las grandes compañías”, apunta Celia Altolaguirre (Imaginads Advertisement).

"Se ofrecen cosas sospechosas. El proveedor debe ser de confianza"

Sin embargo, hay quienes alertan de los posibles peligros en la proliferación de la oferta de servicios relacionados con los códigos QR. Y es que estos códigos no dejan de estar manejados por terceras personas y existe cierta picardía en el sector, pues en ocasiones se busca generar beneficio adicional mediante la inclusión de publicidad ajena en el enlace que genera el código, perjudicando así al negocio. “El mayor consejo que puedo dar es que elijan a alguien de confianza, con trato directo y humano”, nos comenta Óscar de la Huerga (Código Carta).

Pero no son solo los comercios, bares y restaurantes los que han comenzado a prestar atención a esta tecnología, sino que el interés por estos códigos también se ha disparado entre los usuarios ante la necesidad de adaptarse a la nueva normalidad. Así lo demuestran los datos de Google Trends para el periodo comprendido entre el 19 de abril y el 15 de junio de 2020: conceptos como “Lector QR online” o “Lector QR Android” han aumentado un +250% y +200% respectivamente.

 

Esta tendencia se ha podido apreciar también en el terreno de las aplicaciones. Ya son pocos los usuarios cuyos smartphones carecen de lector de códigos QR en las cámaras, pero quienes aún no cuentan con ello han optado por descargar una app que les permita obtener dicha funcionalidad en sus dispositivos. En este sentido, la app “Lector de códigos QR y barras (español)” ocupa durante los últimos días la primera posición entre las aplicaciones más descargadas de la Play Store, tal y como indica este usuario de Twitter haciendo referencia a la presencia de estos códigos en la nueva normalidad.

Lo cierto es que múltiples negocios a lo largo de los diferentes sectores de la economía española están confiando en los códigos QR para reanudar su actividad. A pesar de que se trata de una tecnología bastante segura, los proveedores de estos servicios aconsejan a los usuarios escanear los códigos QR con sentido común, precaución y mantener actualizada la seguridad de sus dispositivos.

El potencial por explorar de los códigos QR

Aunque los códigos QR están experimentando un renacer, impulsados por la crisis sanitaria, aún no han alcanzado su máximo potencial todavía. La evolución en el desarrollo de sistemas operativos y la inclusión de un escáner en la mayoría de smartphones, frente a la necesidad de contar con una aplicación de terceros como ocurría anteriormente, ayudará a la consolidación de esta tecnología.

El incremento en la demanda de los códigos QR está generando impacto también en otras áreas. La tendencia a eliminar las cartas de restaurantes impresas y su migración al entorno digital obliga a repensar la presentación visual de los elementos, la experiencia de usuario o los diseños responsive adaptadas a los diferentes tamaños de pantallas, algo que, sin duda, exigirá un ejercicio de imaginación por parte de los creativos.

Pero el futuro de estos códigos no está ligado exclusivamente a los aspectos visuales, sino a las oportunidades que ofrecen de cara a mejorar las estrategias del negocio y la conexión con el cliente. La posibilidad de analizar la información generada por los QR en relación a variables como la ubicación, las franjas horarias o los productos más demandados, genera datos de gran valor que se pueden traducir en acciones de marketing. “Nos encontramos en la fase 0, lo que vemos es la punta del iceberg. Tenemos que ver qué más se puede hacer, qué hay más allá de que la gente se siente y lea la carta”, sostiene Iñaki Román (Let’s Order).

Quién sabe, quizás al futuro, como a cualquier otro rincón de internet, se llegue también a través del blanco y negro de un código QR.