Greenpeace denuncia las “demandas mordaza” de las grandes corporaciones en un cortometraje con Javier Bardem

  • Considera que las empresas contaminantes están instrumentalizando el sistema legal para silenciarles
  • “SLAPP Suit” ha sido creado por la agencia creativa Don't Panic y la productora Partizan
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Un traje a medida y ajustado, asfixiante casi, y una cinta métrica que impide abrir la boca es el “look" que el actor español Javier Bardem crea para la actriz británica Yasmin Finney en la nueva campaña global de Greenpeace. El atuendo representa las “demandas mordaza” que las grandes corporaciones utilizan para silenciar a quienes denuncian su actividad contaminante.

La organización hace un llamamiento a resistir las presiones con el cortometraje de suspense “SLAPP Suit”, creado por la agencia creativa Don't Panic y la productora Partizan. Con él dramatiza la amenaza que suponen las abusivas demandas SLAPP (Strategic Lawsuit Against Public Participation), un recurso que, según Greenpeace, están utilizando multimillonarios y multinacionales contra activistas, periodistas u ONGs para ahogarlos en costes judiciales y agotar su tiempo y recursos y, en consecuencia, mermar su ánimo y esfuerzos. 

Quieren silenciarte. Hablar da miedo, pero el coste de quedarse callado es aún mayor”, ha comentado Greenpeace a través de su perfil de LinkedIn. “Javier Bardem y Yasmin Finney se han unido a Greenpeace para destapar cómo los acosadores corporativos utilizan demandas SLAPP para enterrar la acción climática y silenciar la verdad. Ahora es el momento de resistir”.

La amenaza global que suponen las tácticas de intimidación de las empresas, como las demandas SLAPP, supone una crisis existencial para la libertad de expresión y de protesta de todas aquellas personas que se atreven a alzar la voz contra los poderosos, independientemente de si Greenpeace está de acuerdo con ellas o no"; ha comentado Susannah Compton, Directora del programa de Resistencia Civil y Libertades de Greenpeace Internacional, en un comunicado. "Si no defendemos nuestro derecho a resistir, entregamos el futuro a unos pocos oligarcas que ven el poder como una herramienta para construir un imperio, en lugar de una responsabilidad compartida".

La organización concreta el mensaje en la empresa estadounidense de oleoductos y gasoductos Energy Transfer, de la cual asegura que lleva casi una década interponiendo demandas abusivas contra Greenpeace en Estados Unidos y Greenpeace Internacional. Considera que son intentos de silenciar, entre otras cosas, las protestas del movimiento Standing Rock contra el oleoducto Dakota Access, al que miles de personas se han opuesto durante años por los riesgos que implica su paso por el lago Oahe en la contaminación del agua. Esta disputa la disputa legal incluye una sentencia que obliga a la organización activista a pagar 345 millones de dólares. 

"Los abusadores corporativos están instrumentalizando el sistema legal para silenciar la verdad"

No obstante, también menciona a las grandes petroleras Shell, Total y Eni, que aseguran han presentado demandas contra oficinas de Greenpeace en los últimos años. “Los abusadores corporativos están instrumentalizando el sistema legal para silenciar la verdad. Utilizan demandas abusivas para silenciar a cualquiera que alce la voz por el bien común”; ha comentado Greenpeace en Instagram. “No se puede proteger el planeta si se permite que empresas contaminantes conviertan los tribunales en un campo de juego para los abusadores corporativos y multimillonarios. Su objetivo es que denunciar sea tan costoso que la gente común tenga demasiado miedo para arriesgarse”.

El cortometraje forma parte de una campaña más amplia, articulada bajo el concepto “Time to resist” (Tiempo de resistir), y que anima a plantar cara al control que, según Greenpeace, multimillonarios y grandes corporaciones están tomando sobre derechos y libertades sociales. “Utilizan sus inmensas fortunas para desmantelar regulaciones, influir en candidatos políticos que defienden sus intereses, controlar el debate público mediante la compra de medios y silenciar la disidencia con tácticas de intimidación”, comenta la organización. “Pero cometieron un error: subestimaron nuestro poder colectivo de resistencia. Incluso en medio de este auge del autoritarismo, cada vez más personas creen en el poder y la esperanza de la acción. Mientras ellos fomentan la división, nosotros estamos construyendo un movimiento”, señalan, animando a los usuarios a sumarse a Greenpeace. 

Así, ha llevado a cabo acciones enfocadas en figuras concretas, como la realizada recientemente contra Kelcy Warren, Co-Fundador de Energy Transfer. La organización considera que el ejecutivo está detrás de la importante expansión del aeropuerto de Waterford en Irlanda, cerca de su castillo privado, lo que aceleraría el impacto del cambio climático en la zona. 

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