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La gamificación genera engement, y no sólo con los clientes. Jaume Joan, de Apesoft, es un experto en aplicar dinámicas de participación en el mundo del trabajo.

 

Retos, puntos, rankings y reconocimiento. Además de premios. Son los ingredientes que pueden hacer que un equipo de trabajadores se vuelque en mejorar sus resultados.

 

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¿Cómo hacerlo bien?

En la gamificación un error típico es la pointificación. Es decir, hacer un juego que se dedique a dar puntos y nada más. Cuando hacemos esto, los diez jugadores mejor posicionados se involucran mucho en el juego, pero el resto de gente lo abandona, dándolo por perdido.

 

Una norma que Joan tiene clara es que más del 50% de los jugadores tiene que ganar.

 

Apesoft organiza sus juegos para empleados con franjas de premios. La primera, que incluye los premios de menor valor, tiene que que ser muy asequible, de forma que todo el mundo pueda disfrutar de la sensación de jugar y ganar.

 

Luego, para ganar los premios más valiosos hay que pelear.

 

Dinámicas de equipo

Competir es bueno. Y no hay nada malo en hacer competir a los trabajadores entre sí. La competición saca lo mejor de cada uno, y, si no lo hacemos, acabaremos perdiendo contra la competencia.

 

Pero hay que moderarse. Un proyecto de gamificación no debería destruir el espíritu de equipo ni provocar peleas. En ApeSoft solucionan este problema combinando la competición individual y por equipos. 

 

En cuanto se crean competiciones por equipo, empieza la colaboración entre empleados. Y la presión lateral hace que los resultados sean aún mejores.

 

Fantasía

Jaume Joan tiene comprobado que la gamificación funciona mejor si le ponemos una temática. Fórmula 1, pistoleros del oeste, equipos de natación sincronizada, ninjas... De momento se han utilizado más de 10 temas distintos para dar un toque de fantasía a la gamificación.

 

formula 1natacion sincronizadaoeste

 

Cuando utilizamos una metáfora, es más fácil sentirnos en un juego y no en una competición. 

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