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Establecer los objetivos, elegir los contenidos y mantener a la gente contenta es más difícil de lo que parece cuando hablamos de organizar un buen festival.

 

Juan Yuste trabaja para Cultura Inquieta y aseguraba en el primer día del Zinc Shower que el festival se podría definir perfectamente con una palabra: engagement.  Se encargan de unir a personas que están en posiciones muy distintas, tanto geográficas como sociales o económicas, porque “compartir es vencer”. 


Fallar. Fallar otra vez. Fallar mejor:


Es el componente indispensable para que Cultura Inquieta quiera trabajar contigo, ya que para ellos, si no fracasas, es que estás estancado o no te estás moviendo. Ser libre da mucho miedo, pero es una condición que tenemos que perseguir, ya que la creatividad es directamente proporcional a la libertad. Si nuestros sueños no nos asustan, tenemos que buscarnos otros: la ambición tiene que ser lo que guíe cada paso que demos. 


El empujoncito:


Todos somos seres creativos, unos más y otros menos, igual que todos somos susceptibles de sentirnos impresionados por el arte. A medida que vamos haciéndonos mayores, nos hacemos más asustadizos y estamos más preocupados por todo. Eso sí, como nos pongan delante un xilófono, somos incapaces de tocar una nota e irnos. Probablemente nos tiremos un buen rato trasteando con el instrumento. ¿Será que solo necesitamos un empujoncito?



CI



Salva Bolta es el director de Sónar Barcelona, un festival que se vanagloria de promocionar y difundir la belleza de las artes y las ciencias. Salva aseguraba que se ha producido un desinterés del espectador hacia los festivales en general, porque se ha producido una especie de conversación cerrada entre los directores de festival en la que no se ha incluido al público. 


Se mira hacia el espacio escénico, hacia cómo conseguir más beneficios, sin interesarse realmente por si lo que se está ofreciendo al espectador interesa de verdad. Por eso hay dos modelos de programación:


  • El centro en el producto, en el que se define primero el estilo de la programación y luego se buscan los productos que sirven para llenarlo
  • Definir bien al espectador, y luego se le intenta satisfacer con contenidos acertados. Sin duda, el bueno es este segundo modelo.
 
 
Sonar Barcelona
 
 

Ventura Barba nos explicó algunas cosas sobre el Sónar Barcelona. La primera es que el festival cumple ya 20 años y para celebrarlo no han querido ponerse nostálgicos y recordar lo mejor de épocas pasadas, sino replantearse los cambios que se deben hacer para que el festival gane en calidad de cara al futuro.


Han querido dividir el festival en Sónar de día y Sónar de noche, repartiéndose para dar cabida a todo su público, que crece día a día. Estas modificaciones les animan a trabajar como si fuera el primer festival que hacen, porque se les plantean retos contra los que hasta ahora no habían lidiado. 


Este festival tiene una relación muy estrecha con la tecnología. Siempre se ha centrado en mostrar los contenidos que más tienen que ver con los nuevos dispositivos y aquellos que más tienen que ver con el mundo multimedia. Incluso han unido esfuerzos con el Mobile World Congress para conseguir un repertorio de actividades que permitan al usuario experimentar al máximo la fusión de la música y la tecnología. 


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